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Un dron choca contra un avión en pleno aterrizaje



"Es solo cuestión de tiempo que un dron choque contra un avión" alertaba el sindicato de pilotos británico. Entre abril y octubre del año pasado se registraron más de veinte incidentes que estuvieron a punto de acabar en impacto.

El pasado domingo, a las 12.50 de la tarde, un dron choco contra el morro de un avión de British Airways en plena maniobra de aterrizaje, según reportaba el piloto del mismo. El avión se disponía a tomar tierra en Heathrow, uno de los aeropuertos con más tráfico del mundo, ubicado en Londres, cuando a una altura de entre 2.400 y 600 metros sufrió el impacto. El avión pudo aterrizar sin problemas pese al inesperado impacto.

A pesar de que en Reino Unido está prohibido volar drones en las inmediaciones de los aeropuertos, algunos aficionados lo hacen, principalmente para tomar fotos y vídeos aéreos. Estos hechos están penados con hasta cinco años de cárcel. Tras los hechos se han sugerido nuevas medidas de seguridad, como aumentar la vigilancia en los aeropuertos.

El vuelo con origen en Ginebra, llevaba 132 pasajeros y cinco tripulantes a bordo. Tras tomar tierra fue examinado por los técnicos y recibió el visto bueno para operar en su siguiente vuelo.

Sin embargo, este no es el único suceso, el pasado 22 de julio un avión con 180 pasajeros a bordo estuvo a punto de chocar con un dron. En incidente fue clasificado de riesgo A, el máximo de la escala. Se cree que este fue manejado por un aficionado que se encontraba fuera del perímetro del aeropuerto. El objeto no llegó a ser detectado por los radares y desapareció tras el suceso. A su vez dos helicópteros militares ingleses han denunciado incidentes con drones.

Y es que las consecuencias de esto no son comparables al impacto con una ave, un dron está compuesto por acero y hierro lo que supone que si este entra por una turbina puede acabar destrozando el motor o también alcanzar a los pasajeros por partículas metálicas que salen despedidas y podrían agujerear la chapa. Los radares no facilitan la información de la presencia de un dron para así poder esquivarlo, al igual que no señalan la presencia de un ave, por ello es casi imposible evitar el impacto. A casi trescientos kilómetros por hora, que es a velocidad de un avión justo antes de aterrizar, el dron es como una bala, podría romper el cristal de la cabina y matar al piloto o copiloto e incluso perforar la chapa de cualquier parte del avión, según afirman los pilotos. También se ha comentado el riesgo que supondría el uso de drones por parte de grupos terroristas.

La policía metropolitana de Londres ha abierto una investigación de los hechos, sin embargo, hasta el momento, según informa la BBC, no se ha producido ninguna detención. La compañía británica indicó en un comunicado que ayudará a la Policía en la investigación.